La demanda de vehículos eléctricos en España registra una de las mayores caídas de Europa, al pasar del 60% al 45%, principalmente propiciado por la reducción de incentivos, la incertidumbre fiscal y la debilidad percibida de la infraestructura de recarga.
La demanda de vehículos eléctricos cae 15 puntos en España por la desconfianza en las baterías

